Uno para a ver las cifras de paro que rondan nuestra población y, cuanto menos, son alarmantes. En Orpesa, cuando teníamos aquel alarde de crecimiento y prosperidad por el boom inmobiliario, eran pocos los que preveían un futuro muy agrio para la ciudad. El Ayuntamiento de Orpesa vivía en un mundo oscuro donde había grandes ingresos y un aumento demográfico que subía como la espuma. Al igual que el crash del 29, en 2008, la economía mundial sufrió un gran revés que muy pocos pudieron soportar. Esta nueva crisis, nombrada por algunos crisis NINJA, cuyo significado anglosajón es no income, no jobs, no assets, que traducido y resumido quedaría como que si no hay ingresos en las empresas, no hay trabajo para las personas y, por tanto, no habrá para comprar activos (propiedades).
Cualquier persona a estas alturas sabe de qué pié se cojeaba en Orpesa y, por supuesto, en el resto del país. Este pie que ahora ya no tiene arreglo es la construcción desmesurada y sin control. Inmediatamente se vio cual era la verdadera economía que nos distinguía del resto del mundo, porque una vez los bancos cerraron el grifo, la venta de viviendas cayó inmediatamente, con lo cual, venía acompañado de un despido masivo de toda aquella gente del sector de la construcción, que no era, ni mucho menos, pequeña.
Las nuevas ofertas turísticas, unos destinos que cada vez eran más atractivos y competitivos, parecían no importarle demasiado a los gobernantes de este país y, en exclusiva, a este pueblo. Dedicamos todo nuestro esfuerzo en hacer grandes edificios de apartamentos que apostaban por un turismo que se alejaba bastante de la hegemonía orpesina, una hegemonía que apostaba por el turismo de calidad y de futuro.
Ahora mismo lo que tenemos en Orpesa es bastante más diferente a algunas de nuestras poblaciones vecinas. Por ejemplo Benicàssim, este pueblo vecino, que también apuesta por el turismo, con un censo de 18.000 habitantes, casi ocho mil personas más que Orpesa, tiene menos parados. Estas cifras son para estudiarlas y no para quedarse viendo como pasa el tiempo. Como podemos observar en el gráfico, el paro anual ha subido un 10,6% este año, y en Noviembre casi 4 puntos.
De aquellos escasos dos mil vecinos que formaban parte de Orpesa no hará más de diez años, pueden echar la vista atrás y ver que se ha ganado y que se ha perdido. La tranquilidad, la confianza, los niños por las calles… no eran demasiados los servicios que se tenían, pero eran los suficientes. Ahora se pasa a tener una ciudad, perdiendo todas aquellas virtudes, cosa que es normal de pasar de pueblo a ciudad, pero ¿Dónde están los beneficios que reporta vivir en una ciudad? Un servicio médico deficiente, una piscina municipal que no llega, unos alumnos que han tenido que estar en aulas prefabricadas durante años, no hay cines, teatros, una biblioteca con horario de mañana o de tarde, servicios de transporte público que son para llorar, un patrimonio cultural descuidado... Todas y cada una de estas cosas son las que nos hacen grandes como ciudad, como atractivo turístico y como garantía de futuro.
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